Altea (Alicante)
22500 habitantes
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Recortada sobre el lienzo gris de la Sierra de Bernia, que la protege y mima, Altea se muestra como un pueblo que desliza sus blancas casas por la pendiente suave de un otero hasta llegar al mar. Desde lo alto de un cerro, protegida de los vientos fríos por las montañas del interior, la población ofrece todo el encanto de los pueblos anclados en la tradición. Y sobre la cumbre, la Iglesia Parroquial, con su estilizada torre del campanario y la oronda cúpula cubierta de tejas de cerámica vidriada de azul y blanco, que la han convertido en uno de los hitos más singulares de la Costa Blanca.
Altea, por su luminosidad ”pueblo torrado al sol”, escribió Gabriel Miró al referirse a ella, y la privilegiada situación que ocupa en el centro de la bahía a la que da nombre, ha ejercido siempre una especial atracción sobre quienes se han acercado hasta aquí, sobre todo artistas de distintas ramas - pintura, escultura, música, etc.- que en la década de los 60 y 70 la llegaron a convertir en lugar de encuentro o residencia del mundo bohemio. Altea sigue conservando su carácter de pueblo sosegado y tranquilo, de tradición marinera, con un casco antiguo de bellas perspectivas y suaves perfiles que invitan a conocerla. Sus playas y sus cantos rodados son un indudable atractivo para muchos visitantes que cuentan, además, con una amplia oferta cultural y festiva que hacen de ella un claro punto de destino turístico.